Cuida de los peligros del sol

Los efectos del sol sobre la piel sensible

Todos debemos tener cuidado cuando exponemos nuestra piel a los rayos del sol, pero especialmente en algunos casos en los que una piel sensible puede verse más afectada. Vemos cuáles son estos casos.

Estamos ya metidos en plena primavera y aunque el verano se vislumbra aún en un horizonte un tanto lejano, no es temprano para ir preparando nuestra piel para los efectos del sol, especialmente en el caso de tengamos una piel sensible.

La necesaria protección de la piel frente al sol

La verdad es que sea cual sea nuestro tipo o tono de piel, todos debemos proteger nuestra piel de los efectos del sol y no solo si vamos a tomar el sol específicamente a la playa o a la piscina, sino también en situaciones más cotidianas como en la práctica de deporte al aire libre o simplemente cuando damos un paseo.

A todos nos gusta disfrutar del buen tiempo y de un día soleado y tampoco vamos a demonizar a nuestro astro rey, ya que la luz solar también tiene importantes beneficios para nuestro organismo ¿cuales? Pues hay 2 muy importantes:

  • Favorece la producción de vitamina D en nuestro organismo, fundamental para el sistema inmunitario y para el buen desarrollo y fortalecimiento de huesos y músculos.
  • Por otro lado, a nivel mental, estimula la producción de endorfinas, lo que ayuda a evitar depresiones y favorece que estemos más contentos y positivos (seguro que habéis oído que en los países nórdicos, en los meses de invierno con apenas horas de luz solar, la tasa de suicidios es muy elevada).

Pero frente a estos efectos positivos, una exposición excesiva y sin protección adecuada a la luz solar y a los rayos UVA y UVB nos puede traer problemas severos como estos:

  • Quemaduras en la piel
  • Alergias solares
  • Fotoenvejecimiento prematuro
  • Y cáncer de piel en los casos más extremos
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Tomar el sol

La piel sensible al sol

Como decíamos, todos debemos proteger la piel frente al sol, con ropa adecuada, evitando exposiciones prolongadas y sobre todo con el uso de protectores solares eficaces y de calidad, pero hay algunos casos en los que esta protección se hace aún más necesaria.

Existen, por un lado, factores internos como puede ser la edad, el tipo y tono de piel o determinadas enfermedades y patologías dérmicas que hacen nuestra piel sensible frente al sol.

Pueden existir, por otro lado, también factores externos que sensibilicen nuestra piel, como algunos tratamientos sobre la misma.

Vemos algunos de estos factores a tener en cuenta:

Tono de piel

La tonalidad de la piel, es un factor que supongo, cualquiera puede entender que es muy importante en cuando a su sensibilidad frente al sol.

Los rayos solares no afectan de igual manera a una persona de piel morenas, que a una persona de piel blanca y el tono que adquire la piel tras expornerla la sol tampoco es el mismo.

Así, por ejemplo, una piel morena, se broncea más rápidamente y aunque también se puede quemar si no se protege frente al sol, no necesita un factor de protección muy elevado.

Sin embargo, una piel blanca, lo normal es que adquiera una tonalidad más bien rojiza de inicio y además de ser más propensa a las quemaduras, también es común la aparición de manchas en la piel por efecto del sol. Este tipo de piel, evidentemente, necesita una protección mayor, evitando exposiciones prolongadas y con productos de máximo factor de protección (FPS 50 mínimo).

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Piel blanca

Piel atópica

Las pieles atópicas son especialmente sensibles en general, pero en lo referido al sol, hay una cara y una cruz.

Y es que está demostrado, que una exposición moderada a la luz solar y con una adecuada protección puede beneficiar a la piel atópica.

Sin embargo, si la exposición al sol es excesiva y sin protegerla adecuadamente, la piel se puede resecar aún más y los efectos de la dermatitis atópica agravarse.

Por esto, una piel sensible como la atópica, necesita del uso de fotoprotectores especiales para pieles sensibles en general y para pieles atópicas en particular.

Piel con acné

Las personas que sufren acné, pueden tener varios problemas asociados a la exposición solar, ya que, en primer lugar, se puede producir la llamada hiperpigmentación postinflamatoria, esto es, la aparición de manchas oscuras en la zona de la piel donde estaban los granos o erupciones del acné, tras tomar el sol.

En segundo lugar, ocurre también frecuentemente que la medicación que se utilizar para tratar la piel con acné provoque una mayor sensibilidad a la luz solar.

Por todo esto, si sufres de acné, debes tomar el sol con mucha moderación y siempre utilizando foroprotectores con FPS (factor de protección solar) elevado, de al menos 30.

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Tratamientos dermatológicos

Finalmente, algunos tratamientos dermatológicos como pueden ser la depilación láser o la exfoliación química pueden dejar la piel sensible e irritada, por lo que en estos casos siempre está contraindicada la exposición directa al sol en los días posteriores dichos tratamientos.

En concreto, en el caso de la depilación laser, la recomendación mínima es evitar la exposición directa al sol de la zona depilada, durante los 15 días anteriores y los 15 días posteriores a la depilación.

Reiterar, para finalizar este post, que proteger la piel del sol es fundamental, independientemente de la época del año y de las circunstancias personales, pero aún más en el caso de tener una piel sensible por cualquier factor.

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